Oxigenoterapia. ¿Cuándo debemos administrarla y cómo debemos utilizarla?

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26 May 2011
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Punta Arenas
Existen múltiples aspectos que debemos conocer antes de administrar oxígeno a nuestros pacientes o compañeros lesionados en actos de servicio. En las siguientes líneas trataré de explicar en forma sencilla la información básica requerida en la administración de oxígeno. Existen muchos detalles que son interesantes de profundizar pero los dejo a modo de estimular los comentarios y discusión.

Lo primero que debemos entender es que el Oxígeno es un medicamento y no debe ser administrado de forma usual e irresponsable. Por lo tanto, definimos como oxigenoterapia el uso terapéutico del oxígeno siendo parte fundamental de la terapia respiratoria. Debiendo prescribirse fundamentando en una razón válida y administrarse en forma correcta y segura como cualquier otra droga.

La finalidad de la oxigenoterapia es aumentar el aporte de oxígeno a los tejidos utilizando al máximo la capacidad de transporte de la sangre.

Desde comienzos del siglo XIX se ha utilizado con fines médicos el aire enriquecido con oxígeno (O2). En la década de 1920-30 se establece el uso rutinario del O2 en situaciones agudas, diseñando diversos tipos de máscaras faciales y perfeccionando los sistemas de administración. De todas formas, sólo hasta los años 60-70 no se empezaron a establecer los beneficios de la oxigenoterapia basados en la experiencia clínica.

En 1970 se demuestra (Neff y Petty) una disminución en la mortalidad de los pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) avanzada si se trataban continuamente con O2, en comparación con los pacientes controles.

BASES FISIOPATOLÓGICAS PARA LA ADMINISTRACIÓN DE O2.

CONCEPTO DE HIPOXIA.

El objetivo de la oxigenoterapia es mantener unos niveles de oxigenación adecuados que eviten la hipoxia hística. Esto se consigue normalmente cuando la presión parcial de O2 en sangre arterial (PaO2) alcanza valores superiores a 60 mmHg, que corresponden a una saturación de la hemoglobina (SO2) aproximadamente del 90% (por eso a nivel pre-hospitalario nos guiámos por ese valor de saturación de O2).

En el transporte de oxígeno desde la atmósfera a los tejidos intervienen de forma integrada el aparato respiratorio (condiciona la presión parcial de oxígeno en sangre arterial), el sistema cardiovascular (determina el gasto cardíaco) y el sistema hematológico (del que depende la concentración de hemoglobina y su afinidad por el O2).

El oxígeno que alcanza los alveolos difunde a través de la membrana alvéolo-capilar y pasa al torrente sanguíneo, donde es transportado de dos formas:

a) disuelto en plasma (2%)
b) ligado a la hemoglobina (98%).


SIGNOS DE HIPOXIA. (Justifican la administración de oxígeno).

Sistema Respiratorio:Taquipnea, signos de dificultad respiratoria (retracciones, aleteo nasal), cianosis progresiva.

Signos Cardiacos: Taquipnea (precoz), bradicardia, hipotensión y paro cardiaco.

Signos Neurológicos: Confusión, convulsión y coma.


El oxígeno suplementario debe ser considerado como un fármaco. Las dosis, forma y tiempo de administración deberían ser precisos y con un seguimiento de su eficacia y toxicidad durante el tratamiento. El objetivo es conseguir una PaO2 superior a 60 mmHg, valores con los que logramos corregir la hipoxia tisular. La oxigenoterapia se puede emplear de forma aguda o crónica.


DEFINICIÓN DE FIO2

Es la concentración de oxígeno medible o calculable que se aplica al paciente; o sea, si un volumen corriente de 500 ml comprende 250 ml de oxígeno se considerará que la FIO2 es de 50%.

En general se dividen en dos grandes grupos:

1) Sistemas de alto flujo de oxígeno.
2) Sistemas de bajo flujo de oxígeno.


SISTEMAS DE ALTO FLUJO DE OXÍGENO.

Permiten obtener concentraciones del O2 inspirado de una forma más exacta, independientemente del patrón de ventilación. Aportan toda la atmósfera de gas respirado y pueden dar FIO2 altas o bajas. Están especialmente indicados en pacientes con insuficiencia respiratoria aguda grave, en los que es preciso controlar la insuficiencia de forma rápida y segura, y muy especialmente en pacientes con hipoxemia e hipercapnia.

Los sistemas Venturi o máscaras de flujo controlado están diseñados para proporcionar concentraciones de oxígeno superiores al 24% hacen que entren grandes cantidades de aire, produciendo así altos flujos. Son sistemas que aportan toda la atmósfera respirada (el paciente solo respira el gas suministrado por el sistema), entregando niveles constantes de FIO2, la que no se altera ante cambios en el patrón respiratorio.

Valores de flujo de Oxígeno (l/min) administrados para
las diferentes concentraciones prefijadas en las mascarillas
de Venturi.

Flujo O2 (l/min) FiO2
3 0,24
6 0,28
9 0,40
12 0,40
15 0,50


SISTEMAS DE BAJO FLUJO DE OXÍGENO.

Estos sistemas no proporcionan la totalidad del gas inspirado, por lo tanto se desconoce la verdadera concentración de O2 del aire inspirado (FiO2) que alcanza las vías aéreas respiratorias, porque ésta depende no sólo del flujo de oxígeno sino también del volumen corriente y de la frecuencia respiratoria.

Los flujos alcanzados con estos sistemas oscilan entre 1 y 6 litros por minuto y la FiO2 teórica entre 24% y 44%. Los sistemas de bajo flujo se utilizan cuando el volumen corriente del paciente está por encima de las ¾ partes del valor normal, si la frecuencia respiratoria es menor a 25 ventilaciones por minuto y si el patrón ventilatorio es estable. En los pacientes que no se cumplan estas especificaciones, se deben usar sistemas de alto flujo.

Los sistemas de bajo flujo de oxígeno más comúnes son:


Cánula nasal o gafas nasales.
Son los sistemas más usados para suministrar oxígeno a bajos flujos. Son baratos, fáciles de usar y en general muy bien tolerados. Su mayor inconveniente es que no permiten controlar con exactitud la concentración de oxígeno que inspira el paciente, ya que varía en función del patrón ventilatorio. No deberían ser usados en pacientes con insuficiencia respiratoria crónica agudizada y con retención de CO2.

Con estos dispositivos el flujo de oxígeno oscila entre 1 y 4 l/min, lo que equivale a una FiO2 teórica de 24%-35%.


Mascarillas simples de oxígeno.
Cubren la boca y la nariz del paciente. Permiten liberar concentraciones de O2 superiores al 50% con bajos flujos de O2 (6-10 litros por minuto); sin embargo, interfieren para expectorar y comer y con frecuencia se colocan mal, especialmente por la noche.


Mascarillas con bolsas reservorio.
Permiten liberar FiO2 superior al 50% con bajos flujos de oxígeno en pacientes no ventilados mecánicamente, para ello estas mascarillas llevan añadida una bolsa reservorio. Si no hay válvulas unidireccionales entre la mascarilla y la bolsa se denominan mascarillas reinhaladoras. Si hay una válvula unidireccional entre la mascarilla y la bolsa se evita la reinhalación y se denominan mascarillas no reinhaladoras. Se pueden conseguir FiO2 elevadas con estas mascarillas si el ajuste a la cara es bueno.


Bibliografía:
Oxigenoterapia. Pedro J. Reyes. Departamento de Fisiología Respiratoria. Hospital Santa Clara. Documento PDF.
Patología Respiratoria. Manual de Actuación. Eva Mañas. Esteban Pérez. Javier Jareño. 2004.


Espero que les ayude, si alguien quiere adjuntar imágenes aún mejor, no se como hacerlo por eso sólo hay texto. Saludos.​