España El devastador incendio del Windsor 15 años después: "Varios bomberos salvaron la vida de milagro

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1 Dic 2010
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Chile

Han pasado ya 15 años de aquella fatídica noche del incendio del Windsor. Y, sin embargo, el oficial jefe de guardia de bomberos del Ayuntamiento de Madrid Ricardo Jiménez sigue recordando con angustia el peor momento de aquella noche en la que él formó parte del primer convoy de ataque a las llamas del rascacielos de 106 metros de altura. En la planta 21, ocupada por Deloitte, el falso techo se le cayó encima a un grupo de una decena de bomberos. Algunos perdieron los equipos de protección. La situación era de alto riesgo. «La visibilidad era nula. Orienté a los compañeros para que salieran, pero uno se desmayó al no llevar la mascarilla y lo arrastré hasta que otros compañeros tiraron de él y lo bajaron para que le atendiera el Samur. Fue un momento crítico.Algunos se salvaron de milagro».

En pocos minutos estuvieron «atrapados» siete bomberos en la planta 21, dos en la planta 22 y tres en los ascensores, a pesar de lo cual «se reorganizaron y volvieron a intentar atacar el fuego», que tenía «una propagación rapidísima» por la estructura del edificio, que era de 1973, tres años antes de la normativa municipal contra incendios.

Al poco rato, un estruendo alertó de que algo iba mal: colapsaron cinco plantas de la parte superior del edificio. «Fue entonces cuando sonó el canal 10, que yo sólo he escuchado esa vez y que implica que todas las emisoras se anulan para recibir una única comunicación: era la orden de evacuar», relata. «Es una orden difícil, pero las llamas lo estaban arrasando todo y estaba en juego la vida de los 20 bomberos que estaban dentro».

Todos los equipos abandonaron el coloso y continuaron trabajando durante horas para impedir la propagación «sorprendente» del fuego, que ya amenazaba a una parte del antiguo Corte Inglés que había junto al rascacielos. Más de 200 bomberos de diferentes parques estuvieron esa noche en el Windsor. Y diferentes equipos siguieron cuatro días después en el lugar.

«El Windsor era un hito en Madrid, un edificio en altura, algo que da mucho respeto a los bomberos, y que puede tener complicaciones en la intervención. Y así fue: nos fallaron dos elementos clave, que son la compartimentación que evita que se propaguen las llamas y el apoyo de las instalaciones del edificio», rememora.



AVANCES TECNOLÓGICOS
Aquel coloso en llamas dejó lecciones: además de los avances tecnológicos en los equipos, los bomberos desarrollaron un procedimiento de intervención y también un plan específico para intervenir en edificios en altura. En estos años la ley ha cambiado en lo referido a la protección contra el fuego en los edificios y en Madrid el referente actual son las Cuatro Torres, subraya el oficial.

Así, al contrario de lo que ocurrió cuando llegó al Windsor, si ahora tuviese que acudir a estos modernos rascacielos ya los conoce bien porque los bomberos los han visitado varias veces, tienen documentación sobre sus particularidades y el personal del edificio está formado y sabría recibirles con equipos de apoyo.

No obstante, tanto él como otros compañeros que intervinieron en 2005 en el incendio, tienen algo muy claro: «Si ocurriese otro incendio como aquél, con un gran desarrollo, en un edificio en altura con falta de compartimentación y sin adecuadas instalaciones contra incendios, el resultado sería similar».

La sombras grabadas durante el incendio dieron pie a especulaciones sobre el origen del fuego. Quince años después, las dudas aún planean y hasta el juez del caso Villarejo ha reclamado unos documentos que apuntan a que el ex comisario pudo encargarlo para destruir pruebas.

El 31 de enero de 2006, el Juzgado de Instrucción número 28 de Madrid sobreseyó el caso al no apreciar responsabilidad penal. Sólo se pudo determinar un foco del fuego, situado en un despacho de la planta 21, donde una trabajadora apagó un cigarrillo y luego se fue a su casa. Ella dijo que había apagado todos los cigarros convenientemente y el magistrado la exoneró de responsabilidad, según Efe.

Sobre las imágenes grabadas por un vecino de la zona a las tres y media de la mañana, dos horas después de que los bomberos abandonaran el edificio al existir riesgo estructural, el juez detalla que la ventana en la que aparecen las sombras con figura humana se puede ubicar en la planta 12.

"Las sombras que aparecen no son producidas por un reflejo proveniente del exterior", según el juez, que añade que, "aunque se pudiera admitir la posibilidad de la presencia de personas en el interior del edificio" en ese momento, "no existe evidencia alguna de que ello pudiera haber tenido alguna incidencia" en la causa o propagación.



FANTASMAS
Varias fueron las hipótesis que circularon sobre los "fantasmas" que aparecían en ese vídeo casero: reflejos de otros edificios, personas que habían entrado para recuperar algo o bomberos, aunque esto último fue negado por los profesionales y verificado.

Precisamente cuando se cumplieron 14 años del incendio, el 12 de febrero de 2019, el juez del caso Villarejo en la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, reclamó al periódico digital Moncloa.com los documentos que publicó sobre el incendio del Windsor y que lo vinculan a un encargo al excomisario para destruir pruebas comprometedoras para el expresidente del BBVA Francisco González sobre FG Valores.

El ex comisario negó en ese momento tener relación con el incendio y aseguró que es "rotundamente falso" que se le hiciera "algún tipo de encargo, de entidad alguna o de persona alguna, para sustraer o destruir físicamente documentos albergados en el edificio".

Sobre las cenizas del Windsor se levantó en los años siguientes la gran torre acristalada que alberga desde 2011 un centro de El Corte Inglés.

Por su parte Deloitte, que ocupaba en 2005 buena parte del rascacielos reducido a cenizas, continuó su trabajo en lugares provisionales, como sedes de sus clientes, hasta que se trasladó a la cercana Torre Picasso, desde hoy sus trabajadores pueden ver lo que fue la antigua sede.

Los miembros de la auditoría y consultoría que vivieron aquel siniestro hablan de "orgullo de empresa" y de "cómo prevaleció el factor humano" en aquel difícil momento, en el que se logró seguir dando servicio al cliente, lo que se estudia en algunas escuelas de negocios como ejemplo de éxito, han explicado a Efe fuentes de la auditoría y consultoría.

https://www.elmundo.es/madrid/2020/02/12/5e42f78ffc6c83f2098b45d9.html