Si la Marina estadounidense fuese una empresa,

Nacho

Comandante de Guardia
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Interesante. Ya que este pequeño monstruito anda por estos lados

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Si la Marina estadounidense fuese una empresa, sería la segunda más grande de Estados Unidos por su número de empleados, los terceros por sus activos y los quintos por su presupuesto. Además, un gran número de marines ocupan los puestos más importantes en las grandes empresas, como es el caso del antiguo CEO de Bank of America Hugh McColl o de Lawence Rawl, CEO de Exxon, que aprendieron en la Marina liderazgo y responsabilidad, dos de sus grandes valores. Hoy en día, el Secretario de la Marina Estadounidense Ray Mabus gestiona un equipo de 900.000 personas y un presupuesto de 170.000 millones de dólares, lo que la convierte en una de las organizaciones más grandes a escala mundial. Mabus, que ha estado de visita por España, donde ha impartido una charla en IE Business School sobre liderazgo y management, recuerda que el 90% del comercio y las comunicaciones (informáticas) siguen produciéndose a
Mabus explica a El Confidencial esos paralelismos entre el sector privado y la Marina, que desea que sean de doble sentido, y que él mismo ha incorporado a su gestión tras pasar por el puesto de CEO en Foamex. “Algunas de las oportunidades de negocio y prácticas que hemos intentado incorporar provienen del sector privado”, explica Mabus, que quedó en el puesto 43 de los mejores CEO del mundo en el año 2013 por su papel en la Marina. Es el caso de las colaboraciones con los proveedores e industrias que trabajan para la Marina, y con los que intenta llegar a tratos competitivos que optimicen el dinero del contribuyente. Como explica, si un CEO trabaja para proporcionar beneficios a los accionistas, él tiene millones de accionistas: uno por cada contribuyente, así como por los congresistas y las autoridades aduaneras con las que debe colaborar.
La flexibilidad, el valor más importante en estos tiempos

La velocidad con la que se producen los cambios se ha multiplicado de manera exponencial, y ello se refleja en el entrenamiento de los marines. Cuando uno de ellos vuelve después de una misión de siete u ocho meses de duración, ha de rellenar un informe. “En ellos, los que nunca cambia, es que siempre se encuentran algo inesperado”, explica Mabus. “El entrenamiento tiene como objetivo que sepan adaptarse a las crisis, que no sean rígidos, sino flexibles”. Algo que implica tanto al marine más veterano como al junior, de los que se espera que “hagan su trabajo y lo hagan bien”. Por ello, los miembros de la Marina no deben sólo conocer su trabajo, sino también saber dónde están, por qué, la historia de dicho país y cuál es el objetivo final.
Ello también se aplica a las estructuras y a los negocios. Como explica el Secretario, “la disciplina inherente a todas las organizaciones militares”, así como el deseo de cambio y la adaptabilidad son importantes. “Si las cosas cambian y tú no, tienes un problema”.
Toma de decisiones en momentos críticos
¿Cómo tomas una decisión que tiene una gran influencia no sólo en tu país, sino a nivel geopolítico global, cuando tienes a tu mando a 900.000 trabajadores? Como recuerda Mabus, él no toma ninguna decisión fácil cuya respuesta sea obvia, puesto que, de lo contrario, "se resolverían en los niveles inferiores". Lo más importante, señala el demócrata, es “disponer de la información suficiente para tomar una decisión”. Para ello, escucha tres o cuatro puntos de vista diferentes (“hay que escuchar a la gente que hace el trabajo, porque sabe más que tú”) y se pone un plazo para tomar una decisión. Jamás hay que intentar huir de la toma de decisiones o postergarla, y hay que aceptar que “tienes que vivir con los resultados de esa decisión”.
Algo que me gusta de los negocios y de la rama ejecutiva del gobierno es que sólo tienes cuatro años para cumplir tus objetivos
Mabus explica que todas las decisiones que ha de tomar han de hacerse en un breve período de tiempo, pero ello no tiene por qué ser necesariamente negativo. “Algo que me gusta de los negocios y de la rama ejecutiva del gobierno es que, incluso si eres el presidente, sólo tienes cuatro años disponibles para cumplir tus objetivos”, explica. “Existe la presión de hacer cosas porque sabes que tu tiempo se terminará, no tienes el lujo de disponer de tiempo infinito”. En su opinión, ello influye de forma positiva a la hora de tomar las decisiones.
Hay que “llegar a todas partes”
Hasta la llegada de Mabus al puesto de Secretario en 2009, la flota de la Marina estadounidense declinaba en influencia internacional y en número, de 316 barcos en 2001 a 278 al final de la década. La apuesta del político de Mississippi por aumentar la flota no es un capricho, sino que obedece a la máxima de llegar a todas partes en la que cree. Por ejemplo, la organización anima a sus marines a aparecer en partidos de fútbol para demostrar a sus ciudadanos que están ahí. De la misma manera, es importante que los colaboradores (naciones como España y sus ciudadanos) o la industria americana que trabaja para ellos los entienda. “Es importante que la gente entienda cómo encaja con nosotros”, recuerda, ya que la Marina intenta ser un reflejo de Estados Unidos.
Cada vez que se reúnen más de dos personas, hay burocracia
El Secretario explica que la estabilidad en sus diseños y la transparencia contribuyen a que la industria colabore con sus objetivos, invirtiendo en infraestructura y empleados. Además, recuerda que nunca fuerzan la utilización de una nueva tecnología sólo porque sea novedosa, sino que prefieren esperar a que sea realmente necesaria. La novedad por sí misma no ha de ser aceptada sin más.
La burocracia, un mal necesario
Pocos sistemas tan burocráticos existen como el del ejército americano aunque, como recuerda Mabus, “cada vez que juntas a más de dos personas, hay burocracia”. Ante ello, recomienda en primer lugar, centrarse en tan sólo unos pocos objetivos, tres o cuatro. Más tarde, se debe explicar por qué determinadas decisiones son necesarias, con el objetivo de que el resto de la estructura lo entienda (y lo comparta), ya que, al fin y al cabo, “la burocracia está formada por seres humanos”. Y, en último lugar, fijar una fecha límite para que determinada decisión se tome. “Es fácil que en una burocracia las cosas se pierdan o se ralenticen, o se termine atendiendo al mínimo común denominador”, se lamenta. Una regla de oro: jamás celebrar una reunión en la que no se llegue a ningún acuerdo. Si no se ha podido alcanzar ninguna conclusión, es porque probablemente no se debería haber celebrado dicha reunión.
La política, a pie de calle
Mabus goza del honor de haber sido el gobernador más joven de la historia de Estados Unidos después de vencer a Jack Reed en las elecciones por el Estado de Mississippi en 1987, ganándose el voto negro, que suponía casi un tercio del electorado. ¿La clave de su éxito en un contexto tan complejo? “Estaba listo para escuchar a la gente y trabajar duro”, explica. “Consideraba a la gente como individuos, y no como masas de votantes. Si escuchas a la gente, te contarán sus preocupaciones, y las podrás solucionar”. La fórmula secreta para vencer en unas elecciones parece encontrarse, quién lo iba a imaginar, en cumplir lo que se promete: “Fue auditor del estado antes de gobernador, y en mi campaña dije lo que iba a hacer si me elegían, y lo hice”, reconoce. “A menudo, los políticos dicen algo y luego hacen otra cosa, pero si cumples lo que dices, la gente confiará en ti”. Que tomen nota.